Hecho a mano
Nada de producción en serie. Una pieza sale a la vez, con corte, cosido y terminado del mismo artesano.
El Orejano nació en Santa Fe como un oficio de familia. Más de quince años después, seguimos cortando, cosiendo y terminando a mano, una pieza por vez.
Empezamos en un galpón chico del centro de Santa Fe, con una máquina heredada y mucho cuero mal cortado de los primeros meses. El primer año vendimos entre amigos y ferias. Hoy seguimos en el mismo barrio, en un taller con showroom abierto al público.
Trabajamos el oficio de la talabartería, que es el oficio del campo: el mismo que se usa para arreglar recados y monturas, pero aplicado a carteras, bolsos y deco. Por eso nuestras piezas duran tanto: vienen de una tradición de cuero que nació para aguantar el trabajo duro.
No producimos en serie. Cada pieza pasa por las mismas manos del principio al final. Esa es nuestra firma, y la cuidamos.
Nada de producción en serie. Una pieza sale a la vez, con corte, cosido y terminado del mismo artesano.
Compramos cueros curtidos en Argentina, elegidos uno por uno. Natural, croco, london y combinaciones con tela.
Si una costura se suelta o un cierre se gasta, lo arreglamos siempre a precio de costo. El cuero dura décadas.
Cuando entra un encargo, pasa por etapas claras. No hay atajos: si una pieza lleva costura francesa, va costura francesa, aunque tarde tres veces más.
El showroom está abierto al público. Si venís con una idea, te mostramos cueros, plantillas y materiales para que elijas con la mano.
Cómo llegar al taller